Wes Craven, nacido en Cleveland, Ohio, fue durante una época

profesor de humanidades, antes de probar suerte en el mundo del cine, y dispone de un máster en escritura creativa y filosofía por la Universidad Johns Hopkins. Pero para la gente cinéfila decir Wes Craven es hablar de cine de terror, de sangre y pesadillas, sobretodo éstas, ya que es el padre creador de uno de los clásicos personajes del terror contemporáneo como
Freddy Krueger, cuya saga rivaliza con otro clásico,
Jason Voorhees, cuyas películas hicieron saltar a la gente de sus asientos durante la década de los 80 y 90. Para los adolescentes de ahora es más conocido por la saga de
Scream, cuya primera trilogía fue un cliché de las historias de terror más clásicas con su toque personal, y cuya cuarta parte está a punto de estrenarse con el retorno del elenco protagonista.

Pero ahora mismo, estamos aquí para hablar de libros, y no dejarse llevar por las películas de la juventud, aunque recuerdo la primera vez que vi
Pesadilla en Elm Street, y en la escena de la cama, en que la chica se eleva y comienzan a aparecerle los cortes mientras su novio está impotente gritando, no la pude llegar a terminar. Pero luego ya estuve totalmente atrapado por el personaje de Freddy, aunque reconozco que la segunda, y la sexta, la muerte de Freddy, no son de mis favoritas.
El libro que tenemos aquí no tiene nada que ver con la filmografía del director. Así que si alguien espera a un asesino matando a diestro y siniestro y dejando un reguero de cadáveres tras sus pasos, va muy errado. Es un thriller científico a lo
Robin Cook y
Michael Crichton en el que no se ahonda tanto en los procedimientos científicos concretos, como en sus consecuencias, con experimentos secretos en colaboración de los militares y con el nombre en clave de "la Sociedad de la Fuente" (
"The Fountain Society", título original de la obra).
Como se ha dicho anteriormente en la reseña, esta historia trata de dos parejas, un arma tremendamente destructiva, un científico loco, y un cuidador con galones. Pero aparte de todo esto es una gran historia de amor que transciende los límites físicos del cuerpo y del alma

Peter Jance, ha dedicado su vida a la investigación. Ahora, a sus 76 años, está a punto de terminar una gran arma de energía denominada el Martillo, pero se enfrenta con una enfermedad terminal. Casado con la doctora en neurobiología Beatrice Jance desde hace 50 años vislumbra una salida a su muerte tras el proyecto de su colega, el doctor Frederick Wolfe, un proyecto muy secreto en el que ha estado trabajando durante años en la
isla de Vieques, un estado libre asociado de Puerto Rico, lugar de pruebas militares para la marina y el ejército, y en cuyo interior están las mentes más brillantes del momento.
En otra parte, más concretamente en St. Maurice, Suiza, la modelo Elizabeth Parker y el ejecutivo suizo
Hans Brinkman mantienen un romance de tira y afloja, en el que él está casado, y ella sabe que no es bueno para ella pero no puede dejarlo. Pero todo se verá interrumpido por un misterioso accidente en el que él se sale de la carretera y muere calcinado. Elizabeth no cree la versión oficial, que no cuadra en el lugar del siniestro, ni con las palabras de él por teléfono justo antes de que pasara.
Una invitación por correo electrónico la llevará a la isla de Vieques donde nació Hans y donde todas sus dudas buscarán respuestas, con la esperanza de encontrarse de nuevo con su amor perdido. Pero lo que encontrará allí es mucho más que solo una persona, y se verá involucrada en un trama que pondrá en peligro su vida y en la que un mundo de experimentos de ADN y clones harán movilizar a las fuerzas especiales para hacer callar a todos aquellos que puedan hacer peligrar el proyecto y poder continuar con él, comandadas por el coronel Henderson.
Hasta aquí, a grandes rasgos, el argumento de esta novela. En la contraportada del libro se puede entender más de lo que yo realmente he contado, pero tampoco es muy difícil de deducir, y menos a medida que vas leyendo y te vas dando cuenta de las cosas.
Es un libro muy ameno, y se lee bastante rápido. La base científica es bastante creíble, sobretodo con todo lo que sabemos últimamente: el libro es del año 1999, y alguna que otra película con un
"sayonara, baby" fortachón ya ha tratado el tema desde otro punto de vista.
Hasta aquí mi primer comentario desde hace ya bastante tiempo. Mis disculpas por todo este tiempo de espera. Supongo que necesitaba algo más de tiempo para poder meterme tranquilo a terminarlo, ya que algunos los tengo más o menos empezados pero abandonados ciertamente, y con éste, y recordando las "pesadillas" de mi infancia supongo que me he animado un poco más.