lunes, mayo 29, 2006

Relato: Bajo presión (I)

Enfrente tenía lo que había venido a hacer. Había un lugar especial para poner su nombre, apellidos y número de DNI. Pero lo que más temor le daba era aquella sola palabra con la que empezaba la hoja. Todo lo demás era simple relleno. Su mente estaba indefensa ante todo lo que le venía encima. Sus ojos no se apartaban de esa hoja, de ese maldito conjunto de sílabas y de todo lo que llevaba encima. Su mente jugaba con las más absurdas ideas intentando evadirse a otro lugar.

Imaginaba estar en la playa, bronceándose: la suave brisa que venía siguiendo la trayectoria de las olas intentando bajar aquella temperatura próxima a los cuarentas grados y él tomándose un grandioso cucurucho de nata cubierto con trozos de plátano. Podía ver todas aquellas bellezas cubiertas solo con lo indispensable, y hasta quizás menos, pasear delante suyo y dirigirse ha refrescar sus bonitos traseros en el agua salada. Oía a los pequeños jugar en la orilla con sus pistolas de plástico mientras una niña pequeña intentaba aprender a nadar con una bombolla atada a la espalda y su padre le sujetaba las manos diciéndole que siguiera moviendo las piernas.Imaginaba que todas sus pesadillas se habían evaporado. Pero todo el esfuerzo que hacía era inútil. Su grandioso culo seguía encajado en la silla.

Sus manos no podían moverse. Sus dedos estaban rígidos, pegados por todo el sudor a esa maldita hoja. Su cabeza ya no le respondía. Únicamente quería levantarse y salir por aquella puerta por la que nunca debía haber entrado. "Vamos, entra, total ¿que puedes perder?" Todo. ¿Por qué se había hecho caso? Ya le daba igual. Aquellos cuatro años de carrera por los que había estado luchando se irían al traste en cuanto,.. ¿en cuanto qué? Ya se había ido todo a la mierda. Le habían apuntado el nombre. Ahora sí que estaba jodido. Su única esperanza era aprobar, pero ¿cómo lo podría hacer si en su mente no encontraba el lugar donde había guardado esa asquerosa asignatura? Mira que había estado revolviendo todos los cajones y vaciando todos los armarios. No hubiera creído jamás la cantidad de cosas que se guardaban allí. Había encontrado incluso un par de sucios calcetines que había tenido hace mucho tiempo y que nunca había podido llegar a ponerse dos veces seguidas. Hasta estaba allí la primera Playboy que había tenido y que había chorizado a un compañero de clase. Él por supuesto lo había negado todo y la cosa no llegó a más. Pero Juanjo, que así se llamaba el chico, no volvió a llevar ninguna a clase. Es curioso como las pequeñas cosas vuelven a la mente cuando menos te lo esperas. Siguió revolviendo enla habitación contigua y vio en un pote etiquetado las papas que echó en su primera resaca. Pero de los apuntes no había ni rastro. Nada que demostrara que él había estado estudiando. Ni un libro, ni hoja en sucio, ni una nota.Nada.

1 comentarios:

Jessie dijo...

A continuación pongo un relato en vísperas de los exámenes, si es que algunos no se han hecho ya. Es una historia un poco rara, más bien una paranoia de las mías, pero cual no lo es. Es un poco larga, así que habrá para varias semanas. Saludos.