lunes, mayo 15, 2006

Relato: Perdido entre imágenes (III)

Era una estancia pequeña, poco acogedora en la que se veía solo una cama como único mueble. La ventana que estaba colocada justo encima de su cabeza tenía la persiana bajada de tal manera que solo se veía unos cuantos haces de luz.

Se dirigieron hacia la izquierda donde se encontraba una puerta medio abierta que daba a un cuarto de baño. Una vez allí ella abrió el grifo del agua e introdujo su mano debajo. Estaba fría y un escalofrío corrió por todo su cuerpo izándole todo el vello de su piel. Poco a poco la herida quedó visible mientras aquel líquido, ahora más bien de un color rosado, caía por la cañería. La verdad es que no tenía muy bien aspecto. La herida había sido limpia, pero bastante profunda. Había tenido suerte de que no le llegara al hueso, sino el dolor hubiera sido insoportable. Ella abrió el pequeño armario que había junto aquel desgastado y sucio espejo, y sacó una caja. La colocó a un lado y de ella sacó una pequeña botella de alcohol 96 grados. “Esto escocerá un poco.”- dijo. Sintió como si le avivaran la mano con sal y ya no pudo disimular el dolor. Un pequeño grito salió de su boca, apartando inmediatamente la mirada de ella. Ésta sonrió y habló con voz tranquilizadora: “No te dé vergüenza. Es de personas sentir dolor.” Continuó sacando una gasa y vendándole la mano con ella. Una vez acabada la operación se le quedó mirando y éste no pudo hacer otra cosa que sonrojarse y decir un apagado Gracias que apenas se escuchó. “No creerás que hemos acabado todavía, ¿verdad?” El chico se quedó extrañado. ¿Qué debía hacer ahora? “Tranquilo, no es nada de lo que tengas que temer. “

(c) Jessie