Su primera reacción fue quedarse callado. Pero algo le había hecho ofrecerse voluntario. Aquellos ojos verdosos le habían llamado, aunque solo fuera un reflejo de lo que su propio corazón deseaba. Pero al verla allí delante una chispa de valor se había encendido dentro de él y quiso demostrarse algo ante ella. A todo el mundo le extrañó que aquella chica saliera como voluntaria para el grupo que tenía que intentar detener a aquellas cosas. Y más siendo tan.... Simplemente destacaba entre todas las demás (del universo, claro). No recordaba haberla visto nunca antes de aquel día. Él acostumbraba a ir a clase por la mañana, pero ni siquiera alguna vez que tuvo que recuperar la hora por la tarde había tenido ningún contacto con ella. Y eso era muy extraño. Porque una chica como ella no se olvida en la vida. No fue el único en tener esa reacción ya que unos cuantos aparte de él se unieron al grupo solo por tenerla cerca. Se les notaba a todos en sus ojos. Ella, si se dio cuenta, no pareció cambiar de actitud. Su mirada estaba firme en aquellas cosas que se acercaban mientras se daban las instrucciones pertinentes para cada uno de ellos. Bien, él y Jaime se encargarían de cerrar las puertas corredizas que separaban las dos aulas, mientras Carles y otros dos chicos cerrarían las ventanas de la habitación de al lado para no tener sorpresas para cuando bajaran. Noemí, que así se llamaba ella, y el resto se encargarían de recoger todas las carteras, papeles, cualquier cosa que pudiera servirles, aunque no supieran muy bien para qué.
Las puertas corredizas estaban atascadas y tuvieron que hacer bastante fuerza para moverlas. Lo malo fue que una de ellas se desencajó y quedó balanceándose dejando entrever por la parte de abajo como aquellas cosas seguían su paso lentamente. No tenían prisa. No sabría decir cuantas había, pero más de veinte, seguro. Se escuchaba su rechinar de dientes y por donde pasaban dejaban rastro de una sustancia transparente y viscosa que resbalaba continuamente por sus fauces. Jaime le echó la culpa por no estar totalmente atento a lo que hacía.
Tenía razón, bien que lo sabía. Todos se jugaban en ese momento la vida y él no paraba de observarla. Mal momento para enamorarse, chico. Jaime fue al otro lado de la puerta y otro compañero se acercó para ayudar. Entre los tres intentaron colocarla en su sitio.
Tras unos cuantos intentos lo consiguieron justo en el momento que él observo por el rabillo del ojo como Noemí se levantaba y se dirigía hacia la otra clase rápidamente. Un simple reflejo que pudo distinguir saltando por encima de las mesas.
[MF]Ozombie 2012 BDrip
Hace 2 semanas


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