viernes, mayo 23, 2008

Relato: El niño que hablaba con la luna

Había una vez un niño en un cierto pueblo de un cierto lugar. Tendría unos doce o trece años. Todas las mañanas se sentaba en un cruce del camino para ver partir a su padre como iba a trabajar a la ciudad en un pequeño coche azul. Le despedía con la mano todo sonriente deseando que regresara pronto. Cierto día vio pasear a una bella muchacha con una vieja y desgastada carpeta dirigiéndose a la parada del autobús. Ella le sonrió y él no supo que decir. Se quedo quieto, pensativo. Así siguió durante unas pocas semanas más, observando como se apoyaba en la barra y observaba el caminar de la gente a su alrededor. Una noche que se encontraba rezando en su habitación antes de acostarse, la luna le hizo un guiño y le dejó una pequeña perla al lado de la cama. Él se puso muy contento y pensó en dársela a la muchacha a la mañana siguiente cuando la viera pasar. Así lo hizo, y la muchacha quedo extrañada por el regalo. Él la siguió saludando todas las mañanas. Pero un día gris en que llovía y no podía ir a verla sintió unos golpes en la puerta. La abrió y se encontró con la muchacha que le dijo: No la puedo aceptar. ¿Por qué? , preguntó él. Intentó en vano hacerla cambiar de opinión y la muchacha se fue muy enfadada por la insistencia del niño, a coger el autobús. Él ya no se sentó nunca más en el cruce, y procuraba siempre no aparecer por el lugar ya nunca más. Y su padre le preguntaba: ¿qué, ya no quieres venir a decirme adiós? Él solo callaba y su mente se entristecía recordando a aquella bella muchacha. La vio a veces, a lo lejos, pero ya nunca más volvió a acercarse, y sintió que quizás lo había perdido todo para siempre.

© Jessie